Jesús Enrique Lossada nace un 15 de julio de 1892 el mismo año cuando se publica “El Parnaso Venezolano” de Julio Calcaño. Primera antología sistemática de la poesía venezolana, que incluye textos desde mediados del Siglo XVIII hasta el final del Siglo XIX.
Lossada llegó a ser escritor, abogado, educador, y político. Sus poemarios Madréporas, El Reloj de los Girasoles y el cuento La Máquina de la Felicidad, lo consagra como escritor. El 3 de junio de 1921 recibe el título de abogado en la Universidad de Los Andes. En 1937 es electo diputado por el estado Zulia al Congreso Nacional y desde su curul de parlamentario inicia su lucha por la reapertura de la Universidad del Zulia.
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En su cuento “La Máquina de la Felicidad” Lossada nos desliza como prefigurando lo que en el fondo él hubiese deseado ser para curar los males del hombre:
“Buceando en los libros de su biblioteca y en las profundidades de su espíritu, dónde refluían fuerzas misteriosas, combinando en sus retortas extraños principios, fusionando el poder de la ciencia moderna con el de la ciencia esotérica, logró, después de largos años de fracaso y tanteos, constituir la máquina maravillosa que en su arrebato de amor a los hombres había imaginado, y que en adelante derramaría la paz, el progreso y la felicidad sobre las naciones”.
Jesús Enrique Lossada no podía dejar de desparramar sus letras por la Maracaibo que tanto quiso y luchó. En su “Canto a Maracaibo” le escribe:
“Porque de mi alma la trémula rosa se abre a la margen de los espectáculos. ¡Oh! ciudad amada, ciudad primorosa, mi canto deshojan tus aires vernáculos. Por conservar sólo de tus propios cuadros la eterna armonía, borro de mi óleo trompas de bocinas, torres de taladros y fosforescentes manchas de petróleo. Al mirar tus cúpulas, el místico empeño de tus torreones, tu rada sinfónica, no sé por qué evoco ciudades de ensueño”.
En el plano político Lossada estuvo muy cercano a las corrientes del pensamiento crítico; incluso, como otros venezolanos no dejó de acariciar las ideas de un socialismo utópico y medio romántico y que después tomaron el camino hacia las formaciones socialdemócratas.
A raíz de los sucesos del 18 de Octubre de 1945 cuando las fuerzas insurgentes derrocan al presidente Isaías Medina Angarita y se instaura la Junta Revolucionaria de Gobierno, encabezada por Rómulo Betancourt y el mayor del Ejército, Carlos Delgado. Al cumplir su primer año de ejercicio en el poder, el nuevo gobierno decide la reapertura de la Universidad del Zulia, siendo nombrado Rector el profesor Jesús Enrique Lossada.
A partir de ese acontecimiento académico Lossada será más recordado como el gran humanista que supo darle luces a sus accionar rectoral. En el discurso de reapertura de nuestra universidad, pronunciado el primero de octubre de 1946, en su condición de Rector, expresó entre otras opiniones:
“Las universidades contemporáneas tienen que administrar grandes tesoros del pensamiento, que ejercen una influencia orientadora, de finalidad ética, humanística y patriótica. La universidad debe tener sus lumbres abiertas de par en par a todas las corrientes ideológicas, debe ser tienda de las doctrinas, vivac de la hipótesis y hospedaje de las luces”.
La Venezuela de hoy necesita rescatar figuras como nuestro Jesús Enrique Lossada, que encarnaron la democracia con pasión, honestidad y visión. No es sólo memoria: es una urgencia. Lossada es el soñador necesario que sigue hablando, desde sus libros, sus discursos y su ejemplo. Que la juventud y nuestra Universidad del Zulia lo escuchen y retomen la luz que él mantiene encendida.
Por Douglas Zabala
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