Mons. José Luis Azuaje: «Qué gobierno y oposición hablen es bueno, porque el diálogo es fuente de esperanza»

El Arzobispo de Maracaibo considera que "es urgente que el diálogo vaya más allá de la política partidista y se hable de políticas públicas y de la atención a los más necesitados"

por Evelis Borjes

Para Monseñor José Luis Azuaje Ayala «es bueno que la oposición y el gobierno hablen, porque el diálogo siempre es fuente de esperanza». Sin embargo, se debe «partir de la realidad con los pobres en el centro de la agenda», afirma el Arzobispo de Maracaibo y presidente de Cáritas Venezuela al ser consultado sobre las conversaciones que se han iniciado entre el gobierno y la oposición.

«Cuando decimos pobres, hablamos de todo el país —observa—. Somos una nación empobrecida, donde el salario mínimo es escaso, aunque rica en recursos naturales». Por eso es urgente —advierte— que el diálogo vaya más allá de la política partidista y se hable de políticas públicas y de la atención a los más necesitados. Llama así a tomar en cuenta a quienes están adentro, pero también a los 8 millones de migrantes que, desde el exterior, buscan ayudar a sus seres queridos».

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El alto prelado de la Iglesia venezolana exhorta también a «desatar los nudos de la controversia sobre la conducción del país», llamando a las partes al respeto de los valores democráticos y a escuchar las demandas más urgentes de la población. Avvenire y NotiPrimicia recogen su llamado en la periferia de San Ignacio de Loyola, donde Monseñor Azuaje Ayala se encontraba de visita pastoral para los preparativos de la solemnidad del Santo de Loyola y fundador de la Compañía de Jesús, muy sentida por la población local.

Su arquidiócesis, entre las más empobrecidas del país, respondió masivamente a la colecta de fondos –convocada por los obispos– para las regiones afectadas por el sismo del 24 de junio.

«El pobre ayuda al pobre —comenta—. Siempre hay algo que dar y algo que recibir. La gente se sintió interpelada por quienes sufren, no solo en lo material, sino también en la oración». Muchos participaron en las celebraciones en sufragio de las víctimas. «Fue conmovedor ver al pueblo de Dios unido en oración, compartiendo también el dolor y la angustia de sus hermanos», expresa el prelado. Hasta la fecha, Cáritas Venezuela ha recibido 22 mil toneladas de ayuda y ha distribuido 18.167, es decir, el 86% de lo recibido.

Las toneladas almacenadas ya están listas para su entrega. «Lo que llega, sale y va a la gente», explican los trabajadores de Cáritas. En concreto, 26.144 familias han recibido un paquete completo de ayuda y se han distribuido 102 mil kits de insumos sanitarios y medicamentos. Otros kits distribuidos: 15.370 de alimentos y 10. 774 de productos de higiene, de aproximadamente cinco kilos cada uno. Citando las cifras, los trabajadores de Cáritas en el lugar explican que la situación sanitaria «no da tregua», ya que el sistema de salud «ha sido puesto a prueba por la magnitud de la tragedia».

Y en este contexto, altamente crítico, la Iglesia local se ha hecho cercana, entrelazando «oración y acción», comenta el organismo pastoral con obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas presentes en el terreno. No como visitantes, sino como parte del rebaño. Se les ve remangándose la camisa, a 38 grados y bajo un sol abrasador, en el almacenamiento de bienes y en la distribución de alimentos.

Desde el principio, la Red Mundial de Cáritas se ha desplegado contribuyendo a responder con eficacia a la emergencia, respetando los estándares internacionales. La red de solidaridad se ha extendido también a las empresas locales y a más de 27 mil voluntarios, de los cuales 10 mil provienen de distintas diócesis. Sin embargo, la fase que se avecina será «aún más larga, menos visible pero no menos urgente».

También sale a relucir la controvertida relación entre las fuerzas del orden, encargadas de distribuir la ayuda gubernamental y la población, que confía cada vez menos en las instituciones. Un punto delicado sobre el que vuelve a intervenir Monseñor Azuaje Ayala: «Procuramos hablar con el ejemplo. En un clima herido por sospechas y escándalos de corrupción, nosotros rendimos cuentas de nuestra labor a través de informes y libros contables que pueden ser consultados por cualquiera que lo desee».

Preocupan las más de 16 mil personas que esperan en refugios improvisados (toldos o carpas), sobre todo niños, ancianos y mujeres embarazadas, quienes reciben atención específica.

«Nuestra vocación es permanecer aquí, acompañando a la población necesitada de ayuda —concluye Azuaje Ayala—. Allí donde otros van y vienen, ofreciendo lo que pueden y los medios de comunicación se trasladan a otra parte, Cáritas garantiza una presencia y un acompañamiento permanente: este es el signo más vivo de una Iglesia samaritana, en salida y animada por una compasión auténtica».

NotiPrimicia/Cortesía: Estefano Tamburrini/Periodista

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