Hace 80 años, el mundo preguntaba cómo era posible que líderes nazis como Hermann Goering o Rudolf Hess hubieran cometido crímenes atroces y aún así pudieran responder ante la justicia. La tarea de determinar su sanidad mental recayó en el psiquiatra estadounidense Douglas M. Kelley, quien pasó meses entrevistando y evaluando a los jerarcas del Tercer Reich antes de los juicios de Núremberg.
Kelley concluyó algo que sorprendió al mundo: los líderes nazis “no estaban locos”. Eran personas normales, inteligentes y carismáticas, capaces de comprender sus actos y asumir responsabilidades, aunque eso implicara cometer atrocidades inimaginables. Su trabajo incluyó tests psicológicos, entrevistas y seguimiento directo de los acusados, incluyendo a Goering, con quien desarrolló un vínculo complejo que marcó su vida profesional y personal.
El psiquiatra dejó un legado que fue clave para los juicios y que también reflejó los peligros del fascismo en cualquier sociedad. Su historia, marcada por la intriga, la ciencia y la ética, puede leerse completa en BBC News Mundo.
Manténgase conectado e informado en cada una de nuestras plataformas:
Instagram: notiprimicia_
WhatsApp: NotiPrimicia
Telegram: NotiPrimicia
YouTube: @NotiPrimicia
TikTok: @notiprimicia