El mayor evento de MMA de la historia. Así definieron Donald Trump y Dana White el UFC 250 Freedom en la Casa Blanca, y cumplieron con creces con las expectativas. El Jardín Sur de la residencia presidencial se convirtió en el escenario perfecto. La Garra lucía imponente, decorada con la bandera de Estados Unidos, con luces y fuegos artificiales. Incluso cazas sobrevolaban la plataforma.
Las caras más importantes y reconocidas del mundo se reunieron para ver el espectáculo. La fiesta tuvo sabor agridulce para España, ya que Ilia Topuria perdió su cinturón del peso ligero y su invicto ante Justin Gaethje por TKO en el cuarto asalto. “Soy de América, míranos ahora. Gracias a todas las autoridades, policías, bomberos, militares…”, declaró el norteamericano tras el triunfo.
Puede leer también: Japón rescata un empate ante Países Bajos y firma un vibrante 2-2 en su debut en el Mundial 2026
Una fiesta patriótica por todo lo alto de 60 millones de dólares, pero qué bien invertidos. Los peleadores salían de la Casa Blanca para hacer su walkout a la jaula, con sus guantillas rojas y azules especiales del evento.
Empezaron Steve García y Diego Lopes con una salsa y un corrido mexicano, y cerraron Ilia Topuria y Justin Gaethje. Las banderas estadounidenses ondeaban por todas partes, el ambiente era increíble, y su héroe nacional consiguió la hazaña.
Topuria, de 29 años y gran favorito, puso en juego su mundial de peso ligero ante Gaethje, de 37 años y sus mejores días en el pasado. El aspirante le pegó una paliza monumental. El rincón de Topuria tiró la toalla al acabar el cuarto asalto (de cinco), después de que el luchador se negara a hacer caso al médico cuando concluyó el tercer asalto. Aguantó en pie, pero maltrecho, otro correctivo demoledor para regocijo de los espectadores.
La retirada se produjo cuando tenía el rostro totalmente desfigurado, los ojos prácticamente cerrados por los golpes; daba la impresión de estar grogui y se dirigió a su rincón tambaleándose. Un triste final para el único campeón invicto de la UFC. Perdió su título de los ligeros y algo más.

La victoria del estadounidense electrizó a los 4.300 espectadores, entre estos el presidente, parte de su familia y las figuras más relevantes de su gabinete, que no pararon de gritar U-S-A cuando vieron que Topuria estaba destrozado, tras recibir una retahíla de puñetazos en la cara, codazos en la cabeza, patadas o rodillazos en su cuerpo, que aquí vale todo. La lona estaba llena de manchas de sangre, señal de la violencia de esta práctica incalificable. Resulta difícil ver esto. El ruido de los mamporros se escuchaba perfectamente en la retransmisión.
El apodado El matador se presentó como doble campeón de la UFC (en el peso ligero y en el pluma), pero destacaba sobre todo porque tenía un registro de 17-0 en su carrera y era el que llevaba más tiempo sin perder. Los comentaristas indicaron que su derrota era “el mayor batacazo” que habían visto. Trump y Melania felicitaron al nuevo campeón y entraron en la jaula a conversar con Gaethje y su equipo.
El hispano-georgiano no fue rival. Tuvo su oportunidad en el segundo asalto, pero el estadounidense resistió. Tras pasar por su rincón, recuperó el aliento y, al poco de volver a la pelea, conectó un duro golpe en la cara de Topuria, que quedó casi inconsciente con varias heridas. Ahí empezó un calvario de casi diez minutos, en dos asaltos, mientras el público pedía más y más sangre.

El alicantino de adopción fue uno de los elegidos para esta fiesta a mayor gloria de Trump. En realidad, era el principal protagonista de la noche y de una experiencia, al margen de la derrota, que nadie se habría podido imaginar no hace tanto tiempo, señal de la evolución de este país.
LaVanguardia / NotiPrimicia
Manténgase conectado e informado en cada una de nuestras plataformas:
Instagram: notiprimicia
WhatsApp: NotiPrimicia
Telegram: NotiPrimicia
YouTube: @NotiPrimicia
TikTok: @notiprimicia