La ofensiva militar de Colombia y Estados Unidos contra el ELN y las disidencias de las FARC plantea nuevas interrogantes sobre el papel que tendrá Venezuela en la frontera entre ambos países.
Un análisis publicado por DW, firmado por el experto militar Ramón Cardozo Álvarez, señala que el territorio venezolano ha funcionado durante años como una zona de repliegue y reacomodo para grupos armados colombianos desplazados por las operaciones militares.
La situación cobra mayor relevancia tras la incorporación de Colombia a la Coalición contra los Cárteles de las Américas (A3C) y el anuncio de Washington de que está dispuesto a actuar contra el ELN y las disidencias de las FARC en coordinación con Bogotá.
La frontera, en el centro de la estrategia
El Gobierno colombiano ha intensificado sus operaciones militares contra los grupos armados, mientras Estados Unidos amplía la cooperación en materia de inteligencia, vigilancia, interdicción y tecnología.
Según el análisis, esta ofensiva podría aumentar la presión sobre las estructuras que mantienen presencia en territorio venezolano, especialmente en las zonas fronterizas y en áreas vinculadas con economías ilícitas.
El coronel retirado Antonio Guevara, citado por DW, considera que las fuerzas venezolanas todavía enfrentan importantes limitaciones para ejercer un control territorial efectivo y advierte que los vínculos entre sectores militares y grupos irregulares no se han roto completamente.
Ante este escenario, Venezuela enfrenta una disyuntiva: cooperar con la ofensiva regional contra los grupos armados o continuar siendo utilizada como zona de repliegue y supervivencia por estas estructuras.
El reportaje completo en DW
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