En homenaje a los niños en su día
Hoy, Día del Niño en Venezuela, nuestra mirada se vuelve hacia aquellos que, en medio del estruendo de la tierra, nos enseñan que la vida siempre encuentra su camino. Este 19 de julio no solo celebramos la alegría y la inocencia de nuestros pequeños, también rendimos homenaje a la fortaleza de los niños que, entre el polvo y las ruinas, supieron mantener encendida la llama de la esperanza.
En este su día venimos a recordar que, aunque el suelo tiemble, su espíritu es más poderoso que cualquier temblor. Porque ellos son el futuro que se niega a ser derrumbado, la semilla que, plantada en tierra removida, dará frutos de esperanza para toda Venezuela.
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CIMIENTO
No tembló por primera vez,
nuestros abuelos en tiempos
cuando el piso huía,
también plantaron sus pies en la grieta.
La madre alzó al niño entre la vía
y el padre fue columna y fue profeta.
El suelo rugió, la roca se quiebra,
pero la historia la escribe mi pueblo
tan firme como su cimiento.
LATIDO
Entre polvo y resistencia,
Se escucha un susurro de ternura.
Son niños que dan luz en la amargura,
y el llanto se transforma en dulce fuego.
La tierra se agita,
pero el latir de la vida
es más profundo.
Macuto y Caraballeda resucitan
tejiendo esperanzas en cada latido.
RENACER
Sembramos vida en tierra removida,
El suelo rugió en vano.
Mi pueblo es su propio arcano,
y con la alegría de nuestros niños,
un nuevo Sol brillará.
Resurgirán las plazas y las casas,
con el esfuerzo de los que aún respiran,
y las montañas serán testigos
de que nos inspira el nuevo renacer.
Por Douglas Zabala
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