Hoy venimos a recordar que está de pláceme nuestra querida Universidad del Zulia. Nuestra ilustre casa del saber ha formando a generaciones de grandes zulianos y excelentes profesionales. Por ello vamos a devolvernos hacia aquella Venezuela de 1891 cuando vivía una profunda transformación. El presidente Raimundo Andueza Palacios, quien había asumido el poder el 19 de marzo de 1890, impulsaba reformas a la Constitución de 1881 y a todos el andamiaje institucional del país. En ese escenario nacional, el 29 de mayo de 1891 el Congreso de los Estados Unidos de Venezuela promulgó un decreto que elevó el Colegio Federal de Primera Categoría de Maracaibo a la categoría de Universidad del Zulia.
El decreto establecía en su artículo 1º: «Se erige en Universidad el Colegio Federal de primera categoría residente en Maracaibo». El artículo 2º acordaba la suma de doscientos cuarenta y seis mil quinientos ochenta bolívares (B 246.580) para la reparación del edificio, dado el estado ruinoso en que se hallaba, y para la compra de muebles y útiles.
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El artículo 3º disponía que dicha suma sería pagada por quincenas anticipadas de B 10.000 a cargo de una Junta de Fomento nombrada por el Ejecutivo Nacional y presidida por el Rector del Instituto. Firmaron el decreto: Vicente Amengual, Presidente de la Cámara del Senado; J. R. Pachano, Presidente de la Cámara de Diputados; Pedro Sederstrom, Secretario de la Cámara del Senado; Luis A. Blanco Plaza, Secretario de la Cámara de Diputados; y Andueza Palacio, quien ordenó «Ejecútese y cuídese de su ejecución»; y Eduardo Blanco, Ministro de Instrucción Pública.
El 11 de septiembre de 1891, en el Convento San Francisco de Asís, se instaló solemnemente nuestra Alma Mater. El rector del Colegio Federal, Pedro Luengo, introdujo el acto; Manuel Dagnino pronunció el discurso de orden; Udón Pérez declamó poesía; y se leyó un soneto de Idelfonso Vázquez. Francisco Ochoa fue designado primer rector. En su discurso fundacional, Dagnino dejó para la posteridad: «La naciente universidad asegura a la juventud zuliana un foco perenne de intensa luz, según las medidas de sus facultades y será sombra en la inteligencia, pero luz indispensable en la voluntad y en la conciencia».
Tras el cierre de 1904, la universidad renació en 1946 gracias a Jesús Enrique Lossada, su rector fundacional y padre de la LUZ moderna, quien diseñó su escudo y bandera. Manuel Noriega Trigo, Eduardo Matthyas Lossada, quien creó la Facultad de Odontología; y Antonio Borjas Romero, «El Rector Eterno», artífice de la Ciudad Universitaria.
José Manuel Delgado Ocando, quien promovió el cogobierno estudiantil; Régulo Pachano Áñez, impulsó la investigación petrolera y agronómica; tambien destacó Humberto J La Roche, pieza clave en la construcción institucional de LUZ e Imelda Rincón Finol quien fue la primera mujer en ser elegida rectora de una universidad en Venezuela y la misma con la que tuve el honor de recibir mi título de abogado de sus propias manos.
Han pasado 135 años de aquel 11 de septiembre. Aquella universidad que nació en medio de la agitación nacional hoy se debate en eternas luchas por su sobrevivencia. Sin embargo, como reza el lema inscrito en su escudo, Post Núbila Phoebus: tras las nubes, el sol.
A pesar de los embates, aquí en el Zulia sabemos que la luz de LUZ no podrá ser extinguida, porque su historia es la historia de un pueblo que se niega a vivir en la oscuridad. La universidad sigue siendo faro y conciencia, tal como lo soñó Dagnino.
Por Douglas Zabala
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